Author: Jan 2,2016     Publication: lorem ipsum

No es casual que Jorge Pérez, el CEO y fundador de The Relate Group —el desarrollador más importante de Miami— haya delegado en él su unidad de negocios más importante. Como director de la División Condominios, Carlos Rosso se convirtió en el hombre de confianza de su jefe, con quien lo une su origen argentino y la pasión por la arquitectura y proyectos que hoy dibujan en lo alto el cielo de Miami.
En exclusiva para CARAS, Carlos reconstruye su historia profesional, que lo llevó desde Medio Oriente a los Estados Unidos, donde hoy es uno de los referentes del Real Estate. Junto a él, su esposa argentina, Estefanía Rosso, revela su historia de amor, edificada entre planos y, desde luego, mucho amor.

-¿Cómo se conocieron?
Carlos Rosso:-Me recibí de arquitecto en Argentina y me fui con una beca de la Unión Industrial Argentina para hacer un trabajo de verano en Bélgica, iba por un mes y me quedé tres. Luego volví a la Argentina a dar los últimos finales, pero en Bélgica ya me habían dado un contrato para que vuelva a trabajar con ellos al terminar mi carrera. Cuando terminé mis estudios volví a Bruselas y, al mes de estar de vuelta en Bruselas, me dijeron que tenían un proyecto en Dubai, yo tenía 24 años y dije que sí. Estuve tres años en Dubai, después otros tres años en Abu Dabi, después dos años en El Cairo y finalmente otros 2 años en Abu Dabi. En esos 10 años de Medio Oriente iba siempre a la Argentina y unos amigos en común me presentaron a Estefanía en una cena, nos enganchamos y seguimos la relación por Fax y por ICQ. Nuestras familias se conocían. Mi padre y mi madre son arquitectos.

Estefanía tenía la arquitectura marcada en su destino: su padre, su tío y su hermana son arquitectos y también lo sería su futuro esposo. Para colmo, ella era de Martínez y el de Beccar. Vecinos al fin. Demasiadas casualidades le mostraron que este hombre le estaba predestinado.
Carlos, embarcado en una carrera internacional, sólo quería encontrar una chica a la que no tuviera que explicarle nada sobre su cultura y sus costumbres. Una mujer argentina que fuese su compañera y con quien compartir los desafíos de una carrera exitosa. Para darle una pequeña muestra de lo que podía ser el futuro nada aburrido que los esperaba, Carlos invitó a Estefanía a El Cairo, donde trabajaba.

-¿Cómo salió de Medio Oriente?
CR:-Siempre había querido estudiar en Estados Unidos y, mientras trabajaba en Medio Oriente, me aceptaron del MIT y entonces hablé con mis jefes y les comuniqué que me iba a hacer un Máster a Boston. No me querían dejar ir, me ofrecieron más dinero para que me quede y me quedé. Seguían pasando los años y yo ya me quería ir porque no le encontraba la vuelta y no me veía viviendo en ese lugar y la verdad quería seguir estudiando. En uno de esos viajes nos volvimos a encontrar, volvieron a renacer las brasas, entonces le dije a Estefanía que me iba a Boston a estudiar al MIT y a Harvard, que si quería acompañarme y probar otra vez, y me dijo que sí.

Carlos sometió a su novia a una prueba de fuego. “Vivíamos en el albergue estudiantil de la universidad, en un departamento muy chico que compartíamos con un americano”, recuerda.

<>-¿Cómo se instalaron en Boston?
CR:-El primer domingo juntos, salimos a dar vueltas por una zona de Boston y vemos un estudio de arquitectura abierto, trabajando un domingo. Entonces se me ocurrió llevar a Estefanía para que trabaje en ese estudio así se quedaba y bueno, dicho y hecho. Ella empezó a trabajar ese mismo martes y se quedó en Boston. Yo terminé la carrera en el MIT, le propuse casamiento y durante mucho tiempo estuvo dudando, tardó en decidirse.

-¿Por qué tardaste, Estefanía?
-Estefanía Rosso:-Era una cuestión generacional me parece. Yo era mucho más joven (ríen) recién arrancando mi experiencia afuera, no me imaginaba ya casada. Me veía viajando, siempre me encantó viajar. Al final nos casamos el día de la caída de Fernando De La Rúa, el 20 de diciembre de 2001. En ese contexto tuvimos el Civil, mientras todo el mundo escuchaba la radio, nadie nos daba ni la hora a nosotros, nadie. Y el 22 de diciembre fue la fiesta de casamiento, también, otro día conflictivo en la Argentina, el “tercer presidente”. No sabíamos si la gente iba a venir a la iglesia.

-¿Cómo terminaron en Miami?
CR:-Luego de casarnos volvimos a Boston, ella queda embarazada y yo justo comienzo un trabajo en Miami con Jorge Pérez. Cuando estaba estudiando en Boston para la tesis de la Universidad conseguí que un banco de Chicago me financiara junto con otro amigo americano una tesis para estudiar el flujo de dinero de fondos de pensión de Estados Unidos, Argentina, Brasil y México, entonces viajamos por toda Latinoamérica y siempre pasábamos por Miami donde conocí a Jorge. En una entrevista me dijo que cuando terminara el libro viniese a trabajar con ellos, y así fue. Pasó el tiempo, porque justo en ese momento no tenía la posición exacta pero seguí insistiendo y a los seis meses me dijeron que se les acababa de ir alguien y que era el momento para que vaya a trabajar con ellos, esto fue en el 2002. Empecé a trabajar en Related Group en agosto de 2002, empecé de abajo hasta que llegué a la posición que hoy tengo como Director de la División Condominios.

-¿Y Estefanía mientras tanto…?
ER:-Yo estaba embarazadísima, me quedé en Boston al principio. Si bien tuvimos los cuatro chicos bastante seguidos, Lorenzo (13) fue el único que nació en Boston, Federico (12), Santos (9) y Antonia (7) nacieron en Miami. A los seis meses de haber nacido Lorenzo, me puse a trabajar en un estudio de arquitectura pero cuando el tercero cumplió dos años, colgué los lápices.

-¿Dónde se instalaron en Miami?
ER:-Primero fuimos a vivir a Coconut Grove, alquilamos una casa muy linda, chiquita pero súper linda. Carlos alquiló la casa mientras yo estaba en Boston, entonces no la vi. Mandamos toda la mudanza y cuando yo llegué ya estaba la casa armada esperándonos, porque llegué con Lorenzo de un mes. Me consultó algunos detalles, lo cierto es que yo confiaba porque él siempre tuvo buen gusto. No contratamos nunca a nadie, lo hacemos todo nosotros. Ni diseñadores, ni arquitectos, ni ingenieros. Todo casero.

-¿Cómo fue tu carrera dentro de Related Group?
CR:-Muy bien, la verdad que siempre recibí un apoyo muy grande de Jorge. Al principio me dijo que vaya a la obra a trabajar y asegurarme que todo se termine en tiempo y en presupuesto, yo no tenía ni idea (risas). Y ahí arranqué, aprendiendo bien de abajo pero siempre con ganas de hacer más cosas y de aportar más a la compañía y la verdad que me gustó mucho su estilo de liderazgo. Jorge Pérez es una persona realmente exitosa pero que sigue trabajando, y empuja a todo el mundo a sentirse un poco dueño de la compañía. Related Group es muy dinámico, y si tenés ganas de crear, de esforzarte, entonces sólo “el cielo es el límite”. Tenemos proyectos en México, Brasil, Colombia, Uruguay, y ahora en la Argentina. Ya habíamos tratado de hacer cosas allá, pero no pudimos y ahora por suerte en la etapa de Mauricio Macri, creo que comienza un muy buen momento para el país.

-¿Cómo fue la toma de decisiones para desembarcar en la Argentina?
CR:-En este caso en particular, nos vino a buscar un grupo argentino para avisarnos que el terreno estaba disponible y si lo queríamos hacer con ellos. Y dijimos que sí, enseguida conectamos y no son gente de Real Estate, sino que son compradores que nosotros ya teníamos. Gente que nos compró departamentos en Miami y que les gustó mucho cómo les quedó el departamento y toda la experiencia con Related y apuestan a hacer lo mismo en la Argentina.

-¿Quien fuera tu cliente ahora es tu socio?
CR:-Sí, los que eran mis clientes ahora son mis socios, exacto. Y pasa mucho, a nosotros no nos interesa ir a un país sin el apoyo local, sin el socio local. No sabemos todo de todo, conocemos bastante Miami, pero no de todos los otros países y por eso siempre que vamos a cualquiera de estos países siempre tratamos de encontrar un socio local. Y en este caso en la Argentina se dio que estaba esta oportunidad y reaccionamos muy rápido y en tres meses compramos el terreno y ahora estamos lanzando el proyecto SLS Lux en Puerto Madero.

-¿Y la casa de ustedes sigue estando en Coconut Grove?
ER:-Ahora estamos en Coral Gables, un poquito más al sur de Coconut Grove. Nos encanta la zona y nunca nos quisimos ir de ahí. Como familia esperamos que los chicos sigan creciendo bien. Por ahora no hablan de ir a vivir a la Argentina. Les encanta ir de visita, pero por ahora no. Siempre que vamos allá preferimos estar con la familia. Hablamos de que cuando llegue el momento de ir a la Universidad, en una de esas es una opción.
No sabemos qué van a ser en el futuro –aporta Carlos- todavía están en esa fase de la vida que te dicen que quieren ser o tenistas profesionales o futbolistas profesionales o artistas profesionales. La verdad es que los varones… quieren ser Messi.

FacebookTwitterGoogle+PinterestShare
FacebookTwitterGoogle+PinterestShare